Recipiente
El nocturno encuentro con la brisa infame, del
hermoso abismo
en que me
precipito:
-¿no traerá contigo la amargura
intacta?-
-¿No me darás de comer?-
-¿No me darás de beber?-
-¿No me darás las vidas
que te pido?-,
arrojando al mar tus caderas
tu deseada oscuridad, y húmedo
latiente
ardiente
recipiente…
-florecerás como es debido y como es sabido-,
de antaño te espero en esta hora instalada
en la senda marcada recorrida en tinieblas,
desatado en diálogos con la vida y la muerte.
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